Gracias a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), muchos de los puestos de trabajo han pasado de la modalidad presencial a la modalidad a distancia.
Ya, en muchos casos, no es necesario que los empleados de una empresa tengan que asistir en persona a sus instalaciones para realizar su trabajo. Y ello ha permitido que las organizaciones tengan en sus nóminas a colaboradores que ni siquiera están en la misma ciudad o país en el que funcionan estas compañías.
Las ventajas de contratar a trabajadores no presenciales son muchas
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Poder contratar a los mejores profesionales, independientemente del lugar del planeta donde estos se encuentren.
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Reducir los costos asociados a la contratación de recursos humanos, especialmente aquellos relacionados con los procesos de reclutamiento y selección.
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Aumentar los niveles de información e inteligencia colectiva en manos de las organizaciones, es decir, los activos intangibles relacionados con los conocimientos y destrezas adquiridos y compartidos por colaboradores y/o equipos de trabajo remoto.
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Producir más en menos tiempo con menor esfuerzo, consumo de recursos, energía y menos riesgos, aprovechando las bondades de la tecnología,
Claro, estas bondades son evidentes cuando hablamos de trabajadores que forman parte de una misma cultura y se comunican en un mismo idioma dentro de husos horarios semejantes, pero,
¿Qué pasa cuando la globalización, la deslocalización y la reubicación de trabajadores llevan a las empresas a desarrollar operaciones internacionales y a trabajar con grupos multiculturales?
En la diversidad, las cosas pueden ser un poco más complejas, pero no por ello menos eficientes y rendidoras
Recordemos que una misma nación o estado puede tener diferentes culturas, producto de diferencias étnicas, religiosas, lingüísticas y/o raciales, y también pasa lo contrario, que muchos países compartan semejanzas culturales.
Ejemplo de lo primero, pueden ser las marcadas diferencias regionales que llevaron a la disolución de la antigua Yugoslavia. Y de lo segundo, lo que vemos en vastas regiones de Europa y de América, donde conviven en relativa cercanía y proximidad distintas culturas, a pesar de tener diferentes valores, normas y costumbres, y de expresarse en diversos idiomas.
Pero esos son los retos que toca asumir a los líderes empresariales de nuestro tiempo, saber manejarse en distintos entornos geográficos y culturales, con personas que ven la vida y el trabajo de manera diferente, y para quienes la forma de hacer negocios no es la misma.
También puedes leer nuestro artículo sobre comunicación asertiva y cómo lograrla
Según Erin Meyer, destacada profesora de INSEAD y autora del libro The Culture Map: Breaking through the invisible boundaries of global business, se manifiestan en 8 variables culturales y de comportamiento que todo gestor de grupos multiculturales debe conocer y saber manejar para lograr obtener de ellos el mejor desempeño, reduciendo al máximo la posibilidad de los inconvenientes:
8 variables culturales y conductuales a considerar en equipos multiculturales
1. Comunicación explícita o implícita
En algunas culturas, como las asiáticas y las árabes, muchas cosas se sobreentienden y nadie hace mención de ellas, mientras que en otras como las anglosajonas, lo natural es hablar abiertamente de ellas.
2. Feedbacks negativos directos o indirectos
En la misma tónica que el punto anterior. En algunas culturas es natural dar feedbacks negativos abiertamente, en otras no. Y es algo que los líderes han de tener presente.
3. Persuasión deductiva o inductiva
Los franceses y los italianos prefieren persuadir a partir de teorizaciones y análisis deductivos, yendo de lo general a lo particular. Por el contrario, la mentalidad anglosajona prefiere ir de lo particular a lo general, tiende a preferir la persuasión inductiva.
4. Liderazgo horizontal o vertical
En los pueblos nórdicos y anglosajones hay una tendencia al liderazgo horizontal y a que todos los miembros de un equipo participen en el diseño de las actividades. No así, en las culturas asiáticas y del oriente, en donde la jerarquía y la autoridad se hacen sentir y las directrices se conversan entre directivos.
5. Toma de decisiones consensuadas o no
Relacionado con el punto anterior, los trabajadores en algunas culturas están acostumbrados a participar en la gestión de la empresa, en otras, simplemente esperan recibir las indicaciones de los superiores.
6. Confianza producto de la relación o de los resultados
En países como España e India, los lazos de camaradería y las recomendaciones son determinantes a la hora de cerrar negocios. En países como EE.UU., Alemania o Finlandia son determinantes los resultados y el logro de aspectos prácticos (precios, plazos, prestaciones, etc.)
7. Evitar desacuerdos o favorecerlos
En algunas culturas es importante evitar los roces y las fricciones, cuidando la armonía de los grupos, mientras que en otras se promueve el debate y el desacuerdo para alcanzar mejores resultados.
8. Programación rígida o flexible
Los alemanes y los suizos son rigurosos con el cumplimiento de los lapsos, para ellos es fundamental el control de las variables en la planificación. Otros pueblos como los latinos tienden a ser más flexibles en ese sentido y son más dados a la adaptación y a la improvisación frente a los imprevistos.
Como se ve, manejar equipos distribuidos en diferentes países en donde puede haber diferencias culturales importantes es todo un arte, y los líderes que asuman esta tarea deben ser verdaderos facilitadores, con gran capacidad de mediación e integración.
Buenas prácticas de liderazgo con equipos multiculturales
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Ser flexible en la gestión de equipos con culturas diferentes.
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Tener claridad en lo que se expresa sin asumir ni dar nada por sentado.
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Interesarse por la cultura y los valores de los equipos que se gestionan.
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Estar abiertos a aprender de las diferencias y celebrarlas.
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Mostrar disposición para la escucha activa.
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Estar abierto a comprender las distintas maneras de percibir el tiempo.
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Respetar los días festivos de cada cultura.
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Mantener al equipo motivado con actividades que promuevan el espíritu de equipo.
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Establecer reglas de juego claras en materia de reuniones, horarios, idioma y descansos.
Todo un reto que no pocos líderes empresariales asumen con excelentes resultados. La globalización y el éxito empresarial sin duda pueden ir de la mano. ¡Lo han demostrado!